Mis tesoros

Lilypie Fifth Birthday tickers
Lilypie Kids Birthday tickers

martes, 26 de junio de 2012

2 meses

Llevo un mes de junio que estoy rara, me he levantado ya más de un día con mucho dolor de cabeza, parecía que no iba a llegar el calor y ahora estamos achicharrados. Creo que todo se debe al cansancio que estoy acumulando, a que hay días que con la peque no hay manera de que esté tranquila más que en mis brazos y no me deja cenar tranquila.

Revisando el mes, he tenido la curva de glucosa y lo pasé fatal, tratando de aguantar para no vomitar el potingue asqueroso y tener que repetirla, al menos me encontré con una antigua compañera del colegio, hacía siglos que no nos veíamos, creo que desde que salimos en COU y bueno, al estar charlando, se pasó más rápido el tiempo. La enfermera era diferente de la de las otras veces cuando he ido a hacerme análisis y menuda diferencia de que te atiendan unas personas u otras, la de esta vez era antipática y borde, nos metió prisas para tomarnos el brebaje, nada de decirnos que tranquilas y que si necesitábamos tumbarnos como la otra. Mi marido a mitad de prueba se acercó con la nena para que la diera el pecho, la pobre comió muy poco, no estaba a gusto con el jaleo de la gente. Al llegar a casa tuve que acostarme, más o menos se me asentó el estómago y no llegué a vomitar, pero comí poco porque seguía con naúseas.

Al día siguiente tocó madrugar para ir a la pediatra de la niña, a la revisión de los 2 meses, se me han pasado volando, vaya disgusto que me llevé, resulta que no tenía la plaza en propiedad y ha llegado el titular, volvemos a lo de antes, menuda diferencia de unas personas a otras. La pediatra que teníamos hasta ahora era una mujer encantadora, eficiente, amable, bueno, me quedo sin adjetivos. Vaya diferencia del exámen que hizo a mi nena cuando fuimos a la revisión del mes que ahora con este nuevo pediatra, no la ha auscultado, no la ha mirado los oidos...

La otra pediatra me apuntaba todos los datos en el libro del bebé, este no, bastante tenía con localizar en el ordenador donde apuntarlo, como para darnos cita para el mes siguiente. No sabía por donde se andaba, me preguntó que cuando tenía que volver con la  niña...¡¡pues como no lo sepa él!!

En fin, que salí muy disgustada con el cambio, a primera vista ha sido para peor, a ver si el mes que viene ya ha aterrizado en la consulta y va todo mejor, pero no sé, le he visto muy soso. El enfermero sigue, menos mal, pero tampoco tiene la plaza, así que el menor día también me llevo otro disgusto.

Por la tarde había quedado con mis amigas, así que al menos pude despellejarle a gusto con ellas y se me pasó el mal humor. La nena estaba un poco ñoñina por las vacunas, pobre mía, casi no pude cenar, porque sólo quería brazos.

A la semana siguiente me dieron los resultados en la consulta de ginecología, tampoco estaba la ginecóloga habitual, sino otra más sosa...parece ser que me ha quedado un poquito de glucemia, no sé porqué, pero me lo esperaba, como si a cambio de que mi nena haya nacido sana, yo tenga que "pagar" ese peaje, pero bueno, no me importa, basta con controlar un poco la dieta, a ver si así se me quita la lorza que me ha quedado tras el embarazo, sigo sin poder ponerme la mayoría de mis pantalones :-(

Para rematar este mes he tenido que ir 2 veces al tanatorio, se ha muerto la madre del jefe-jefísimo de mi empresa y el padre de un compañero de departamento. En ambos casos, era algo esperado, pero aún así, me ha hecho darme más cuenta si cabe, de lo que yo necesito a mis padres, no me imagino ahora mismo no tenerlos a mi lado o no verlos cada día. 

jueves, 7 de junio de 2012

Porteando, ando

Estaba hasta el moño del carrito de la nena, había leído en bastantes blogs y webs de bebés sobre las maravillas del porteo y estaba animada a probarlo, pero me daba miedo comprar un fular o una bandolera, no saber colocarlo y que se me cayera la nena, con el niño compramos una mochila porta-bebé de Jané, pero fue un fracaso absoluto, no hubo manera.

Hasta que el otro día en la puerta del cole me encontré con la mamá de un antiguo compi de mi hijo de la guardería que llevaba a su hijo pequeño con una bandolera, así que la pregunté, me dio la referencia de una mamá que los hace y te enseña a colocarlo aquí en mi ciudad, así que ¡genial!, la llamé y quedamos en su casa.

Estuvimos charlando, me enseñó como ponerlo y me prestó un fular para probar, lo he utilizado en casa y he salido con la nena tres días de paseo y al parque, la experiencia ha sido muy positiva, ella se duerme en un instante y va con una carita de tranquilidad que da gusto verla. De hecho la gente se me queda mirando y oigo comentarios del tipo: "anda, mira lleva un bebé".  Las señoras mayores, que al vivir en un pueblo hay en cantidad, no se cortan y me paran por la calle, "¿a ver qué rico?" que claro, con eso de que no la hemos puesto todavía los pendientes, pues piensan que es niño.

El primer día que salí a pasear porteando volví un poco cansada, la verdad es que tuve agujetas en los brazos, no sé, no conseguía relajarlos, inconscientemente la sujetaba, como si se fuera a caer. El segundo día fue mucho mejor y ya el tercero parece que he llevado así a la pequeñina toda la vida.

Ahora me queda aprender a colocarla para que pueda mamar estando en el fular y definitivamente me compro uno para disfrutarlo este verano.