Mis tesoros

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Lilypie Kids Birthday tickers

lunes, 9 de junio de 2014

Cosas que me hacen feliz



Por fin parece que llega el veranito, hace calor y vemos a diario el sol, ese sol que mis neuronas necesitan, se acerca también el horario de verano, esas tardes de siesta y piscina con mis peques… y las vacaciones, aunque he de reconocer que las temo y las deseo a partes iguales, las deseo para dormir, disfrutar de mis hijos sin horarios y sin prisas, pero a la vez las temo, sólo el pensar en desayuno, comida, merienda y cena con la peque y me entran los 7 males … además soy un mar de dudas, irnos o no de vacaciones, gastar un dinero que en principio parece que nos podemos permitir, pero que no sé si a final de año cuando se acabe el proyecto en el que estoy pueda arrepentirme de haber gastado si me quedo sin trabajo …

Pero hoy estoy optimista, tengo muchas cosas por las que sentirme afortunada, que me hacen sentirme feliz, pero que pocas veces me paro a pensar o valorar, salvo cuando no las tengo.

Un día cualquiera, mejor si es fin de semana, pero no es imprescindible, un rayito de sol empieza a colarse por la persiana, el mayor aún no se ha despertado y la nena pide teta, la meto en la cama conmigo para que sacie su hambre y su necesidad de mimos, cuando termina se queda dormida en mis brazos y la vuelvo a meter en la cuna, me acuesto, mi marido me da un beso y nos abrazamos, aún podemos dormir un rato más, así acurrucados, yo también necesito mimos.

He llegado de trabajar y estoy rematando la comida, llegan con papi del cole, - “Hola, hola, ¿qué tal el examen, cariño?” – “Muy bien mamá, un sobresaliente…y además carita verde” (eso quiere decir que se ha portado bien en el cole), - “Muy bien mi niño”; la peque también cuenta sus logros en la guardería: “…todo, todo, todo…”, vamos, que se lo ha comido todo y no ha vomitado.
 
Un mediodía después de comer, voy a salir para ir a trabajar, digo en voz alta: ”¿quién me da un beso?” – mis hijos corren a ver quien llega el primero para estampar un beso gordo en mi mejilla a la vez que me abrazan con fuerza.

Llego donde mis padres a recogerlos por la tarde al salir de trabajar, mis hijos están entretenidos, casi no se dan cuenta de que he entrado, están felices con los “tetés” (mis padres), -“¿no hay un beso para mamá?” – lo reconozco soy muy besucona :-)  La peque directamente suele decir “No”, pero el niño, “espera mamá que es que estoy montando esta pista con Teté” … o sino, tallando un trozo de madera, o regando las plantas… un día en que se suponía que iban a ir a recogerle al futbol los yayos (los padres de mi marido), pero que no fueron y tuvo que ir mi padre a la carrera…el niño era plenamente consciente de que le habían dado plantón, yo en principio no lo sabía, inocente le pregunté si había ido también la yaya o sólo el yayo…-”no vino ninguno mamá, sabes, mamá…son mucho mejor los tetés que los yayos…” – “¿por qué cariño?” – “pues porque los tetés nos cuidan, nos enseñan, nos quieren…y los yayos sólo traen regalos” Que penita que se haya tenido que dar cuenta tan pronto.


Preparo la cena, el mayor no gruñe y se sienta a la primera a cenar, incluso tiene las zapatillas puestas, la nena se deja poner el babero y abre la boca cada vez que acerco una cucharada…acaban casi a la vez de cenar, les pongo unos dibus y ya puedo relajarme y cenar yo tranquilamente.



Que poquito necesito para ser feliz.