Mis tesoros

Lilypie Fifth Birthday tickers
Lilypie Kids Birthday tickers

sábado, 11 de julio de 2015

Cambios y más cambios

Hace siglos que no tengo ni tiempo ni ganas de escribir, al principio porque era aquello de que si lo ponía por escrito como que no iban a salir las cosas como deseaba y todo ser iba a ir al traste... y después, simplemente no ha habido momento de sentarme delante del teclado a poner por escrito mis pensamientos, mis espectativas...

En fin, pero como decía mi abuela todo llega... y sí, todo parece que va llegando, tras meses de darle vueltas, de angustia si no había plaza... POR FIN, tenemos plaza para mis dos tesoros en un cole concertado, así la nena empieza ya en un colegio con el que nos sentimos identificados y podemos olvidarnos de todos los malos rollos del cole al que ha ido hasta ahora mi niño.

Nunca fue nuestra opción, llegamos a él de rebote y la verdad es que no veía el momento de poder perderlo de vista, no es porque fuera un cole público, siempre diré que hay coles públicos, y "coles públicos", según mi experiencia todo depende del director y del jefe de estudios, y en nuestro caso, se juntaron el hambre con las ganas de comer, un director que llega la mayor parte de los días tarde, que te dice que el fútbol no es un deporte adecuado para niños y un jefe de estudios para el que los exámenes son sólo una "anécdota" y que en la primera reunión de presentación del colegio cuando empezó mi niño infantil, cuando se me ocurrió sugerir que las reuniones las pusieran a primera o a última hora, en lugar de a las 11 de la mañana, me dijo de muy malos modos que me las tendría que apañar para conciliar, como hacía él, cuando tenía que acudir a alguna reunión del colegio de sus hijos... no presagiaba nada bueno, y desgraciadamente así ha sido.

En septiembre mis hijos empiezan en otro cole, tengo muchas esperanzas, ya en la primera  reunión con el director las cosas fueron diametralmente opuestas. así que cuando por fin salieron las listas definitivas y teníamos plaza, no sabía si reír o llorar.

Algo parecido hemos hecho con el equipo de fútbol de mi niño, la situación había pasado de levantarse los fines de semana emocionado preguntado "¿hoy tengo partido? a mirarme con ojos suplicantes y decir, "mamá, por favor, no me obligues a ir". Traté de hablar con el entrenador, pero vi que era inútil, al último partido que le llevé, uno de sus compañeros cuando entramos en el vestuario le dijo "¿para que has venido?" con desprecio... el entrenador no hizo nada y yo no podía quedarme con los brazos cruzados, al final del partido me dirigí al niño en cuestión y delante de su padre le dije que su actitud no era de un buen compañero y que no volviera a repetirla, tuvo el descaro de negarlo, pero allí estaba el típico chivato que le dijo que sí lo había hecho y el entrenador para decir que ya le había "regañado" él...su padre no tuvo más remedio que afearle la conducta, pero obviamente cuando una mala acción no tiene consecuencias, lo más probable es que se repita un niño que va para matón y nadie le para los pies, y todo porque chuta muy  fuerte al balón y mete gol.... en fin, cuando al entrenador le dije que no había hecho nada, me dijo que él no podía hacer nada, que era cosa de sus padres...no tuvo respuesta cuando le dije que podía haber dejado a ese niño en el banquillo y decirle que mi hijo ocuparía su puesto...esto seguro que le hacía pensarse el repetirlo.

Conseguí que nos dejaran ir a un entrenamiento de atletismo, mi hijo se quedó el curso pasado con las ganas de apuntarse, pero no podía ser, por horarios y porque con todos los compromisos que teníamos con los partidos, no podíamos meternos en otra cosa. Aquella tarde mi hijo fue simplemente feliz, no se portó ni mejor ni peor que el resto, fue un niño más que disfrutaba haciendo deporte, con una entrenadora que le prestaba atención, como a los demás, sin favorecer a unos niños frente a otros. Así que en septiembre empieza con el equipo de atletismo.

Y por fin yo, mi situación ha cambiado en la oficina, he pasado de pensar que en cualquier momento me llamaban para despedirme a estar en dos departamentos, tener dos jefes y tener que repartir mi tiempo para hacer un montón de cosas...así que por lo menos puedo respirar tranquila por un tiempo, yo siempre prefiero tener mucha tarea.

En el matrimonio las cosas también están mejor, a mi marido le han llamado de una bolsa de trabajo con la que ya ni contábamos y tendremos cinco meses de tranquilidad, de horarios, de rutinas y lo más importante, de sueldo fijo a fin de mes. No es mucho, pero ya hace no sé cuanto tiempo que no sabíamos lo que era eso.

No tendremos vacaciones este verano, pero eso es lo de menos, ya hemos ido un día a la playa y cuando yo coja vacaciones aprovecharemos los días que descanse mi marido para pillar un hotel baratito en el norte. La tranquilidad de poder comprar libros, uniformes e ir al super sin mirar desesperada la cuenta lo compensa con creces.