Mis tesoros

Lilypie Kids Birthday tickers
Lilypie Kids Birthday tickers

miércoles, 21 de julio de 2010

Mis chicos valientes!

Parece que el comienzo de este blog realmente hizo que algo pasara y no he tenido tiempo de volver a escribir nada desde entonces ... si ayer hubiera tenido un momento para escribir, la historia seria otra, pero hoy la rutina de salir a trabajar se ha parado entre dos plantas.

Sí, nos hemos quedado atrapados en el ascensor mis chicos y yo, con una palabra se explican mis sensaciones: claustrofobia.

Mientras mis chicos se tomaban el tiempo para jugar, yo trataba de controlar mi respiración y sobre todo de no pensar, esa mente que tan malas pasadas me juega cuando estoy en un sitio pequeño, cerrado y no puedo entrar y salir a mi antojo.

El tiempo pasaba y aunque ya sabían que estábamos encerrados, el técnico no llegaba, los minutos pasaban , 5 ... 10 ... 20 ... mi control fallaba, mis lágrimas brotaban ya sin poder remediarlo y mi pequeño me miraba con una mezcla de asombro, duda y comienzo de miedo.

Mi chico grande era una vez más mi aliado, mi punto de apoyo, su abrazo trata de calmar mi ansiedad, pero mis pulmones necesitan más aire ... repito una y otra vez: "Quiero salir, necesito salir de aquí."

Mi padre está fuera, él sabe como me siento, ya me ha ocurrido antes y trata de tranquilizarme a través de la puerta ... entre los dos consiguen que poco a poco respire despacio otra vez. El tiempo sigue pasando ... miro el reloj, llevamos más de media hora allí dentro.

De repente todo va a terminar, ha llegado el técnico, por fin, una puerta se abre, en pocos segundos se abre la otra y mis pies me sacan sin darme cuenta, mi padre me coge al vuelo, toda la tensión estalla, no me doy cuenta de nada a mi alrededor, sólo de que ya no estoy encerrada, que no siento ese calor asfixiante.

Mi corazón poco a poco recupera el rítmo, mis piernas no me sujetan, necesito tumbarme, necesito RESPIRAR, pero ... no veo a mi peque, ah! está en brazos de mi chico grande, él está tranquilo, abrazando a su padre y atendiendo a las explicaciones del técnico como si realmente entendiera lo que dice.

Tengo dos chicos valientes! ellos me han cuidado.

martes, 8 de junio de 2010

Empezando ...

Todavía no sé porqué estoy aquí, ni porqué he creado este blog, nunca he escrito un diario, ni siquiera de niña, recuerdo que alguna de mis compañeras de colegio se quejaba de que su madre leía su diario, yo siempre pensaba que nadie podía leer el mío, porque nunca puse por escrito mis pensamientos, mis sueños, mis esperanzas ...

Ahora ha pasado algo, no sé lo que es, pero lo siento; realmente no ha cambiado mi vida en los últimos meses, mi rutina es la misma, mis prisas de por la mañana por haber apurado cinco minutos más de sueño, la necesidad de un poco de tranquilidad y silencio al final del día antes de ir a la cama. Pero en el fondo es como si estuviera en un compás de espera, lo que aún no he descubierto es lo que estoy esperando, quizá por eso he creado este blog, para tratar de descubrir que es lo que espero.

A lo mejor precisamente lo que ha pasado es que no ha pasado nada y yo espero que pase algo, que algo cambie, aunque necesite rutina en mi vida, el saber lo que tengo que hacer cada mañana cuando suena el depertador. Tener todas las horas de mi día organizadas, ocupadas, levantarse, preparar el desayuno, ir al trabajo...

Miro el reloj y quiero que pasen las horas, que se acaben mis horas tediosas en la oficina; atrás han quedado aquellos tiempos en los que el reloj avanzaba veloz mientras mis dedos volaban por el teclado: contestar correos, organizar trabajo, resolver dudas.

Ya sé que es lo que quiero que cambie, pero no se puede volver atrás en el tiempo. Aquel trabajo ya no existe, hoy esto es lo que hay, habrá que ser feliz, engañar al reloj para que vuele como mis dedos en el teclado y llegue la hora de volver a casa, a mis chicos.