Mis tesoros

Lilypie Kids Birthday tickers
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miércoles, 9 de octubre de 2019

Viaje en coche a París con niños

El viaje en coche, entre las paradas, la consola y el pincho con un montón de pelis, no se nos hizo demasiado largo, salvo el final que nos metimos demasiado en la ronda de París y nos comimos un atasco impresionante. Los peques no se pusieron pesados, yo creo que la emoción del viaje hacía que fuera parte de la aventura.

Mi marido se había estado estudiando el recorrido, había varias posibles rutas a elegir, una vez atravesada la frontera, podíamos ir por el norte, por Poitiers, todo autopista pero muy caros los peajes o por el centro de Francia, con mucha zona de autovía, algunos peajes, más asequibles y algún tramo de carretera.

Dividimos el viaje en 3 partes, desde casa hasta Irún, conduciría yo, allí haríamos la primera parada para desayunar, aunque había preparado una pequeña mochila con cosas de picar y agua, por si les entraba hambre a los niños antes. Aprovechamos también para llenar el depósito, porque el precio del combustible en Francia es más caro.

La ventaja de viajar en domingo es que había menos tráfico y sobre todo que casi no encontramos camiones. Lo malo es que cuando llegamos a Irún, estaba casi todo cerrado, ahí nos cambiamos y se puso al volante mi marido.

Nos lo tomamos con calma, porque a partir de aquí había más tráfico, fue un viaje agradable, hacía buen tiempo y el paisaje se asemejaba mucho a Castilla. Una cosa que nos llamó la atención es que están sustituyendo las contraventanas por persianas, la otra vez que habíamos estado en Francia, no vimos ni una sola persiana y ahora se notaba que cuando habían puesto nuevas las ventanas, ponían persianas.

Para comer encontramos una zona muy chula con mesas de picnic, aseos y una especie de bar, aunque un poco cutre. El tema de la comida no importaba porque en previsión de que no encontráramos algo abierto, íbamos con la nevera, es una de estas portátil, que se puede conectar al coche o a la corriente eléctrica, que te mantiene los alimentos fresquitos.

Después de comer, exploramos un poquito los alrededores y seguimos camino, el papi dijo que no estaba cansado, que había estirado las piernas y el café le había sentado de maravilla, así que siguió al volante.

Según el navegador íbamos a llegar más pronto de lo que pensábamos, pero aunque íbamos por autopista, pillamos una zona de obras, así que mi marido optó por salir a la carretera...decía que encima de pagar no iba a ir aguantando las obras.

Llegamos al hotel cuando aún era de día, aunque todos protestaron cuando les desperté a las 6 de la mañana, al final del día reconocieron que fue mejor madrugar y no llegar de noche. Cogimos un hotel en Torcy, el B & B, una habitación familiar, con una cama enorme para nosotros y unas literas para los niños. No es ninguna maravilla, pero tenía lo que necesitábamos, camas amplias, limpieza y desayuno, con un buen horario y bastante completo, iban reponiendo según se acababan las mermeladas o el zumo, mis hijos se pusieron tibios de bacon y huevos revueltos, ¡ver para creer! También me gustó que en la ducha, había 2 apliques para colgar el grifo, uno alto y otro bajito, a la altura de niña, lo que la permitía ducharse ella solita, ¡nos encantó! estoy pensando en poner uno en casa.

A 3 minutos andando teníamos la estación de cercanías, la línea A nos llevaba directamente en 3 paradas a Disney y en el otro sentido, a 7 ya estabas en París, nosotros lo más lejos que bajamos fue en el la parada del Arco del Triunfo, a 20 minutos andando (a paso niña de 7 años) de la Torre Eiffel.

Otra ventaja es que había al lado un centro comercial, con tiendas, restaurantes, farmacia 24 horas y hasta un Carrefour, donde llenamos el depósito para volver, que se nota el precio, ya que el combustible es más caro en Francia.

Para el viaje de vuelta no madrugamos tanto, recorrimos el camino a la inversa, pero sin tanto atasco al rodear París, habíamos aprendido la lección... aún así había bastante tráfico para ser un domingo por la mañana. Mi marido condujo hasta que paramos en el mismo sitio a comer y ahí lo cogí yo, hasta Irún, donde volvimos a llenar el depósito y ya nos llevó papá hasta casa.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Cumpliendo un sueño: PARÍS

Hacía 3 años que mi marido y yo no coincidíamos una semana entera en verano para poder irnos a algún sitio y desconectar de verdad. Este verano parecía que tampoco iba a poder ser, pero al final ¡sí! y el sueño de ir a París y a Disney con los niños se hizo realidad, teníamos días libres y la cuenta del banco no estaba triste, podíamos permitírnoslo.

Como no teníamos asegurado que mi marido tuviera días libres, habíamos reservado un hotel en booking, que podíamos anular hasta el mismo día de la llegada, pero nada más, ni entradas de Disney, ni avión... yo prefería pensar que esta vez tampoco iba a poder ser, para no llevarnos todos una desilusión.

Pero llegó el viernes y papá nos llamó desde el trabajo, ¡sí! había vacaciones, había que ponerse a prepararlo todo para salir el domingo bien tempranito con el coche rumbo a París. Cogimos las entradas para Disney por internet, dimos la noticia a mi amiga, que vive en París y avisamos a la profe de mi niña que los primeros 4 días de cole íbamos a viajar y disfrutar en familia, mi mayor al empezar la ESO, no tenía clase, una razón más para aprovechar estos días.

Los planes eran:
  • Domingo: viaje en coche hasta París.
  • Lunes: era el día libre de mi amiga, nos venía a recoger al hotel y nos pasábamos el día con ella pasenado por París, viendo el Centro Pompidou, el Ayuntamiento, Notre Dame, Louvre, Campos Elíseos.
  • Martes y Miércoles: parque Disney.
  • Jueves: parque Studios.
  • Viernes y Sábado: París.
  • Domingo: viaje de vuelta en coche.
Decir que hemos disfrutado cada minuto es poco, ha sido una experiencia genial para todos y no creo que mis hijos la olviden nunca. Todos hemos descubierto un montón de cosas, la peque nos ha sorprendido a todos con lo que ha aguantado caminando, ¡había tantas cosas que ver! El mayor, lo importante que son los idiomas, yo me defiendo en inglés y un poquitín en francés, así que fui nombrada intérprete oficial de la familia. 

Los dos se han sorprendido mucho de que mamá se haya subido en las atracciones de Disney, en las montañas rusas... que sabe divertirse y no siempre estar en modo gruñón....  por una semana nos hemos olvidado de la comida sana y equilibrada, hemos disfrutado de las creppes, los helados y del bacon en el desayuno.

Mi marido y yo hemos comparado el viaje al que hicimos a Italia de luna de miel, donde nos hartamos de museos y obras de arte, esta vez no hemos entrado en ningún museo, ni siquiera en el Louvre, había una cola impresionante y hemos preferido disfrutar con los niños de la ciudad, hemos subido a la torre Eiffel, al Arco del Triunfo, en barco por el Sena y hasta en globo en Disney.

Seguiré contando nuestra experiencia para poder conservar el recuerdo de sitios y de como nos organizamos por si podemos repetir... la nena quiere volver el año que viene ;-) ¡qué bonito es soñar!

lunes, 2 de septiembre de 2019

Pasando un día en Aquópolis

El papi no trabajaba el sábado, así que teníamos un finde completo para disfrutar todos juntos, la opción de repetir de camping en Cantabria no podía ser, daban 100% de lluvias y ya habíamos salido calados otro fin de semana y no queríamos repertir.

Como este verano la primita no había venido a pasar unos días, decidimos ir nosotros a Madrid, para pasar un día juntos. Buscando opciones de sitios chulos para disfrutar con los peques, pensamos las típicas, Zoo, Faunia, Parque Europa... incluso pedí opinión a Dácil, que siempre contesta y da buenos consejos (¡muchas gracias!).

Como yo estaba en la oficina, papá se puso a mirar sitios por internete con los peques...y cuando apareció Aquópolis, decidieron que era la opción elegida. Yo no soy especialmente acuática, y pensaba que era muy caro para lo poco que iba a aprovecharlo la peque, pero ví que había varias zonas de pequeños en las que podríamos disfrutar las 2, mientras el papi y el mayor se tiraban por todos los toboganes habidos y por haber.

Quedamos allí directamente con la primita, nosotros compramos las entradas por internet, al hacerlo tan "aquí te pillo, aquí te mato" no pillamos descuentos, pero si se planifica con tiempo, hay webs que ofrecen descuentos. Madrugamos, para llegar pronto, aunque abren a las 12h. a las 11.10h que llegamos nosotros la cola llegaba ya a la verja. Mi hijo se enfadó con su tío...ellos viven como a media hora y nosotros tardamos algo más de 2 horas en llegar, así que él decía que ellos podían haber llegado antes y guardarnos sitio.

De todas formas, a pesar de no conocer el sitio y de que la gente entraba a la carrera, pillamos tumbonas de las gratuitas a la sombra, nos embadurnamos de crema y empezamos a disfrutar. Yo con la peque a investigar las zonas infantiles y mi marido y mi hijo a elegir por donde empezaban hasta que llegaran el tío y la primita.

Sólo habíamos cogido una cartera con algo de dinero para comprar un helado o así, todo lo demás lo dejamos en el coche (mi bolso, el móvil...) porque los 7€ de la taquilla me parecía un robo, además del incordio de estar todo el día con el brazalete ese con la llave. Además que la gente respetaba las toallas que cada cual dejaba en cada tumbona, neveras, bolsas...me sorprendió gratamente que a pesar de haber tanta gente, había mucho respeto y educación. Quizá porque había muchos carteles que si no se seguían las normas podían echarte sin derecho a devolución del coste de la entrada.

Entre las cosas que más me gustaron:

  • Limpieza: para la cantidad de gente que había, el sitio estaba muy limpio, tanto el suelo como el agua de las piscinas, había siempre papel en los aseos, al menos a los que fuimos nosotros, incluso a última hora de la tarde.  
  • Comida: dejan meter neveras, bolsas, sillas plegables... lo cual hace que por lo menos puedas llevar tu propia comida y bebida, para que el gasto en un sólo día no sea exagerado. Nosotros tenemos un conjunto de esos de mesa plegable con 4 sillas tipo maleta, que es muy cómodo y nos permite comer perfectamente a los 4. Aunque también hay mesas de picnic para los que llevan su propia comida. No puedo opinar sobre la comida de allí, pero todo lo que ví anunciado era tipo hamburguesas y patatas fritas...nada comparable a nuestro menú con gazpacho, tortilla de patatas, filetes de lomo y melón.
  • Chalecos salvavidas gratis: en algunas piscinas, como las de olas, había a la entrada chalecos salvavidas que podías usar para los peques. Mi niña está aprendiendo a nadar, aunque sabe bucear y no tiene problema en meter la cabeza, pero en seguida se cansa, con lo cual fue genial poder usarlos para que ella flotara sin cansarse y yo pudiera estar más tranquila. Usarlos nos ayudó a disfrutar más.
  • Temperatura del agua: mi niña es muy friolera y no la costó meterse, el agua no estaba fria y pudimos disfrutar todo el día a remojo sin que empezara a tiritar y se la pusieran los labios morados.

Lo que no me gustó fue:
  • No dejan ponerse gafas de bucear, no ya las grandes tipo escafandra, que lo puedo llegar a entender, sino las más simples que sólo son para los ojos, ya que yo llevaba las lentillas y al entrarme agua en los ojos podía perderlas.
  • También es claramente mejorable el césped, en muchos sitios ni existía y era incómodo caminar descalzos, pues otra cosa que descubrimos es que era mejor dejar las chanclas donde las tumbonas y olvidarte, porque dejarlas al acceder a cada atracción no me convenció, acababan allí un montón de chanclas que los niños pisaban...
  • Los horarios de las olas,  en las piscinas de olas no había información de los horarios en los que funcionaban las olas, había que preguntar a la socorrista, que te decía "en un rato". El día que nosotros estuvimos sólo pusieron las olas, o al menos nosotros las vimos funcionar sólo en una de las piscinas. 
  • En la atracción "río lento" cuando estuvimos, la socorrista estaba en la otra orilla de las escaleras de acceso y la gente se tenía que ayudar unos a otros a subir y bajar de los flotadores.
  • En la atracción infantil del castillo, los 2 toboganes son cerrados y a mi hija la dieron miedo, quizá deberían incluir uno que no fuera de tipo tubo, sino abierto, como los de la zona de más pequeños, pero un poco más grande. Además en esa atracción el agua estaba más fría.
  • Mis hijos se quedaron con las ganas de disfrutar de un helado después de comer, me explico... en la playa, solemos comprar helados en estas furgonetas que tienen helados artesanos de un montón de sabores, que puedes pedir varias bolas mezclando sabores y no los tipicos de las marcas comerciales. No sé si es que no buscamos bien, pero no vimos más que los típicos envasados.
  • La megafonía no se oía en todas las zonas, concretamente donde estaban las tumbonas que cogimos, el altavoz debía estar averiado porque no se oía nada.
  • Hay atracciones que tienen más afluencia o duran más, por lo que la cola es mayor, seria conveniente indicar en el plano información al respecto, porque mis chicos habrían empezado por ahí, antes de que se formaran largas colas.

A pesar de las cosas que señalo como negativas, disfrutamos plenamente del día, tanto los mayores como los pequeños, supongo que  el año que viene repetiremos. El mayor se subió en todas las atracciones menos en una, que ya era tarde y había mucha cola, por lo que prefirió repetir en otras que pasar tanto tiempo esperando.