Mis tesoros

Lilypie Fifth Birthday tickers
Lilypie Kids Birthday tickers

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Y llegó la Navidad

Si noviembre fue un poco caótico, Diciembre tampoco es que haya sido mucho más tranquilo. Parece que ya hemos conseguido parar las fábricas de mocos, aunque Tatá y el Yayo se han resistido a dejar ir al virus, pobres!

Del negocio pseudofamiliar nos hemos librado, al menos por el momento, que no es poco!

Y entre pruebas del disfraz de indio y organizarnos, hoy al cole, hoy a la Casa de Cultura, hoy con disfraz, hoy sin disfraz...pues han llegado las navidades, la lotería no nos ha tocado, pero seguro que hay mucha gente que lo necesitaba más que nosotros, no?

Así que aquí estoy, repasando lo que ha sido el mes y revisando mi lista para nochebuena, me encanta preparar fiestas familiares, aunque este año me faltará mi mejor pinche, le echaré de menos y mucho, para que lo voy a negar, pero bueno, a ver si al año que viene tengo a los dos, al pinche y compañía.

Este vez entre unas cosas y otras, la mesa será para nueve, poquitos, a ver si lo pasamos bien; el menú será muy parecido al del año pasado, no voy a defraudar a mis admiradores. A partir de mi cena de Nochebuena, ya todo seguido, Navidad, Nochevieja, Año nuevo, Reyes y ... el cumple de mi chico pequeño, creo que es como el remate de la Navidad, la guinda del pastel.

Para la fiesta he encontrado una receta de una tarta que es un tren, mi peque, nos va a salir ferroviario, le encantan, me muero de ganas por verle la carita de sorpresa.

En fin, hasta el año que viene!

viernes, 10 de diciembre de 2010

Noviembre se ha acabado ...ya?

Entre unas cosas y otras noviembre se ha pasado en un suspiro, ni me he podido robar un ratito para contar alguna cosa de las que nos han pasado.

En fin, vamos a hacer memoria, empezó el mes con la comida de los "Santos" con mi familia política, con visita posterior al parque (eso de la siesta para reposar la comida no lo acaban de entender, pobres!) mi chico pequeño descubrió un super-mega-tobogán, demasiado grande para él, pero que animado por sus yayos, pues se subió, resultado: susto y golpe al perder el control al deslizarse. Menos mal que le entró sed y el agua estaba en el coche, una lástima (aquí imaginad sonrisa de esta mamá), nos tuvimos que ir a casa y ya aprovechamos para echar una siestecita.

Luego libramos un finde y después, boom! mega-comida-político-familiar, eso significa comer a las 4 de la tarde, quedarnos sin siesta, paseo obligatorio y encima no pongas mala cara...en fin, todo sea por la paz conyugal.

Para rematar el mes mi chico pequeño se ha puesto malito, Tatá que es muy sabia dice una tarde: "este niño está incubando algo, no está bien, ¿por qué no pides pediatra para mañana?" - dicho y hecho- faringitis con 39ºC de fiebre, ojalá se la diera igual de bien predecir los números de la loteria, bendita Tatá. Así que nos hemos pasado una semana con los horarios patas arriba, y sin dormir por la noche, que era cuando más le subía a mi niño la fiebre.

Eso sí, en cuanto él se ha curado hemos aprovechado todos para pasarlo...no era cuestión de dejar escapar un virus, fábricas de mocos a pleno rendimiento, snif, snif.

Y para terminar el mes, la sorpresa del siglo, negocio familiar!? no hay nada que suene peor, propuesto por un cuñado-pegado, o sea de los que vienen sin papeles, pero con cierto morro, lo siento, pero es mi opinión. El culebrón parece que continuará en meses posteriores, pero por el momento mi chico grande ha demostrado su sentido común, para sorpresa de propios y extraños y ha sacado cierta picardía que me ha dejado KO, eso sí, estoy más orgullosa de él que si se me hubiera ocurrido a mí.

Seguiremos informando...

martes, 19 de octubre de 2010

Un año más ... llegó el otoño

Septiembre se ha pasado en un suspiro, con un poco de todo, boda incluida y más teniendo en cuenta que  era la primera vez que dormíamos separados del peque. El resumen del finde de boda podría ser: inolvidable, sensible, divertido, internacional ... y agotada! pero claro, mi dolor de garganta del viernes = dolor de garganta + afonía + congestión nasal ... un lujo de lunes, si es que ya no tenemos edad para ir de marcha!

Definitivamente se acabó el buen tiempo, fue guardar mis super chulos zapatos de la boda y tener que sacar las botas y estoy a punto de necesitar mis jersyes de cuello alto...sí, parece que otro año más llegó el otoño. Otros años la sensación de tristeza porque se acababa el verano no aparecía porque estaba la ilusión de planear la salida de compras con mis amigas y la cena de cumpleaños. Pero este año no me apetece cumplir años... mi chico grande se ha quedado sin trabajo, no es que nos vaya a afectar en la economía de la casa, pero nos volverá la vida del revés.

Él hace lo que puede, pero no le enseñaron a manejarse entre cazuelas, lavadora, plancha, aspirador y demás artilugios domésticos, por lo que los resultados no suelen ser óptimos para mí que soy "doña-perfecta" lo cual desencadena en alguna que otra discusión.

Además mi chico grande se merece ya de una vez un trabajo estable, con el que poder hacer planes de futuro y sentirse un poco tranquilo.

Eso si, como no podía ser de otra manera tenía que coincidir con la operación de la yaya, que parece que no es nada, pero no sé...mi sexto sentido se ha activado, espero equivocarme.

Y como las desgracias nunca vienen solas y no hay dos sin tres, pues para rematar el comienzo de otoño ... el cáncer de mi primo se ha agrabado, al final no fue el día de mi cumpleaños, pero perdió la batalla sólo tres días después, mierda de vida... con la cantidad de impresentables que hay en el mundo, no es justo que esto le pase a un padre de familia, ¿dónde se reclaman estas cosas?

viernes, 3 de septiembre de 2010

Vuelta a la rutina

Agosto ha terminado y como dice mi peque, con su coletilla habitual, "eso significa ...", pues eso, que significa la vuelta a la rutina, a despertar a golpe de despertador cuando aún no se ha levantado el sol, a salir a la carrera, a comer deprisa y estar sentada frente a una pantalla de ordenador más tiempo del que me gustaría.

Pero no voy a empezar a pensar en lo que queda hasta las próximas vacaciones, quiero volver a revivir lo que fueron estas, realmente las he disfrutado junto a mis chicos; playa, sol, arena, piscina y todas las horas del día juntos para disfrutar.

Sólo una decepción, mi chico grande no quería dejar pasar la ocasión de visitar el Museo Jurásico de Asturias (MUJA), pero mi chico pequeño no opinó lo mismo, "mami, ¡aquí no hay dinosaurios!", pobre! creo que él se imaginaba algo similar a cuando fuimos al zoo el verano anterior, con los animalitos vivos, moviéndose, comiendo. Al menos disfrutó de la espectacular área de juegos cuando salimos.

Este verano además ha vuelto a ser un punto de inflexión, esta vez hemos dejado atrás el biberón, un gran logro! ahora nos queda empezar el cole en septiembre y quizás el verano que viene el último gran reto en la etapa de bebé a niño, el pañal para dormir.

miércoles, 21 de julio de 2010

Mis chicos valientes!

Parece que el comienzo de este blog realmente hizo que algo pasara y no he tenido tiempo de volver a escribir nada desde entonces ... si ayer hubiera tenido un momento para escribir, la historia seria otra, pero hoy la rutina de salir a trabajar se ha parado entre dos plantas.

Sí, nos hemos quedado atrapados en el ascensor mis chicos y yo, con una palabra se explican mis sensaciones: claustrofobia.

Mientras mis chicos se tomaban el tiempo para jugar, yo trataba de controlar mi respiración y sobre todo de no pensar, esa mente que tan malas pasadas me juega cuando estoy en un sitio pequeño, cerrado y no puedo entrar y salir a mi antojo.

El tiempo pasaba y aunque ya sabían que estábamos encerrados, el técnico no llegaba, los minutos pasaban , 5 ... 10 ... 20 ... mi control fallaba, mis lágrimas brotaban ya sin poder remediarlo y mi pequeño me miraba con una mezcla de asombro, duda y comienzo de miedo.

Mi chico grande era una vez más mi aliado, mi punto de apoyo, su abrazo trata de calmar mi ansiedad, pero mis pulmones necesitan más aire ... repito una y otra vez: "Quiero salir, necesito salir de aquí."

Mi padre está fuera, él sabe como me siento, ya me ha ocurrido antes y trata de tranquilizarme a través de la puerta ... entre los dos consiguen que poco a poco respire despacio otra vez. El tiempo sigue pasando ... miro el reloj, llevamos más de media hora allí dentro.

De repente todo va a terminar, ha llegado el técnico, por fin, una puerta se abre, en pocos segundos se abre la otra y mis pies me sacan sin darme cuenta, mi padre me coge al vuelo, toda la tensión estalla, no me doy cuenta de nada a mi alrededor, sólo de que ya no estoy encerrada, que no siento ese calor asfixiante.

Mi corazón poco a poco recupera el rítmo, mis piernas no me sujetan, necesito tumbarme, necesito RESPIRAR, pero ... no veo a mi peque, ah! está en brazos de mi chico grande, él está tranquilo, abrazando a su padre y atendiendo a las explicaciones del técnico como si realmente entendiera lo que dice.

Tengo dos chicos valientes! ellos me han cuidado.

martes, 8 de junio de 2010

Empezando ...

Todavía no sé porqué estoy aquí, ni porqué he creado este blog, nunca he escrito un diario, ni siquiera de niña, recuerdo que alguna de mis compañeras de colegio se quejaba de que su madre leía su diario, yo siempre pensaba que nadie podía leer el mío, porque nunca puse por escrito mis pensamientos, mis sueños, mis esperanzas ...

Ahora ha pasado algo, no sé lo que es, pero lo siento; realmente no ha cambiado mi vida en los últimos meses, mi rutina es la misma, mis prisas de por la mañana por haber apurado cinco minutos más de sueño, la necesidad de un poco de tranquilidad y silencio al final del día antes de ir a la cama. Pero en el fondo es como si estuviera en un compás de espera, lo que aún no he descubierto es lo que estoy esperando, quizá por eso he creado este blog, para tratar de descubrir que es lo que espero.

A lo mejor precisamente lo que ha pasado es que no ha pasado nada y yo espero que pase algo, que algo cambie, aunque necesite rutina en mi vida, el saber lo que tengo que hacer cada mañana cuando suena el depertador. Tener todas las horas de mi día organizadas, ocupadas, levantarse, preparar el desayuno, ir al trabajo...

Miro el reloj y quiero que pasen las horas, que se acaben mis horas tediosas en la oficina; atrás han quedado aquellos tiempos en los que el reloj avanzaba veloz mientras mis dedos volaban por el teclado: contestar correos, organizar trabajo, resolver dudas.

Ya sé que es lo que quiero que cambie, pero no se puede volver atrás en el tiempo. Aquel trabajo ya no existe, hoy esto es lo que hay, habrá que ser feliz, engañar al reloj para que vuele como mis dedos en el teclado y llegue la hora de volver a casa, a mis chicos.