Mis tesoros

Lilypie Kids Birthday tickers
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miércoles, 8 de mayo de 2013

Disfrutando del sol

Después de que la princesa batiera su record y fuera una semana seguida a la guardería, el fin de semana aprovechamos a tope el buen tiempo y no paramos en casa, el vierrnes por la tarde cuando llegaron papá y mi niño del entrenamiento nos fuimos de paseo, habían quedado las mamás de la clase del niño para ensayar la poesía que ha escrito una de ellas para recitarsela a la profesora en la fiesta de fin de curso... yo había decidido no ir, después del mal rato que pasé en el parque de bolas, con la excusa de que habían cambiado el día del entrenamiento, aunque parece ser que no fui la única...mandaron un whasapp porque sólo habían ido 6 niños de 24 que son!! 

Se notó que están las mega-guays, que manejan el cotarro y las demás...en fin, nos pasamos para "hacer acto de presencia", seguros de que ya habrían acabado, como así fue, para no perder la costumbre hubo quien nos saludó y quien miró para otro lado, por supuesto me alegré de no haber ido al ensayo, no me considero mejor ni peor que ellas, pero desde luego no me merezco que me traten así y no las voy a dar la oportunidad de que lo hagan, así que seguimos nuestro paseo sin más.

El sábado habíamos quedado con los primos para pasar la tarde, pero nos propusieron algo mejor, una excursión a Astudillo, para pasar el día, al principio el tema comidas con la niña nos hizo pensarlo...pero no es cuestión de que estemos encerrados en casa hasta que coma bien, que sino, igual no salimos nunca! así que nos animamos!

El resumen del día puede ser que lo pasamos de maravilla, el pueblo es muy bonito y además había mercadillo, artesanía, productos típicos...y por la tarde talleres para los niños, que acabaron con la cara pintada, mi niño de leopardo y la ahijada de mi marido de gatito. ¡Que bien lo pasamos! no hicimos nada en especial, habíamos llevado los patinetes y dimos un paseo corto por la mañana antes de comer y otro largo por la tarde, daba gusto no tener que preocuparse por los coches, además los cuatro estábamos pendientes de los niños, lo cual me relaja mucho, no es como cuando vamos donde mis suegros, que o les vigilamos el papi y yo o sabemos que el resto no está pendiente.

La comida la hicimos en la terraza de un restaurante y aunque al principio la cosa pintaba mal con la nena, al final mientras el padrino de mi nena contaba un cuento al niño y a su hija para que tomaran el postre, nosotros conseguimos que comiera, el papi la entretuvo con el bote de miel que le habían traido con la cuajada...abriendo y cerrando el bote la tuvo embelesada sin darse cuenta de que yo la iba metiendo las cucharadas de puré primero y de yogur después. Estuvimos 2 horas hasta que comimos todos, pero valió la pena.

Iniciamos el camino de regreso para llegar a casa antes de que se hiciera de noche, porque ya bastante guerra da la nena en el coche de día, pero en cuanto oscurece es peor, porque se pone a llorar y no hay manera de calmarla salvo cogiendola en brazos, pero al volver a meterla en la sillita y retomar camino vuelvo a llorar y cada vez es peor.

El domingo me despertó mi niño con un beso en compañía de su padre trayendo los regalitos, "mira mamá, esto es lo que ha traido la nena de la guardería y esto es lo mio" que os voy a decir... la tarjeta con la manita impresa con pintura de dedos de mi niña y la cajita pintada de azul (mi color favorito) y decorada con goma eva con un colgante de corazón naranja (el color favorito de mi hijo) de mi niño me parecieron lo más.

Luego había que espabilar, porque tocaba partido de futbol del niño y esta vez pude ir con la nena, que siempre la dejamos en casa con mis padres para que no coja frio, porque suele hacer mucho viento en el campo.

Por la tarde por aquello de ser el día de la madre tocó ir a la casita del cesped de los yayos, como dice mi hijo, no es que me apeteciera...pero bueno...se empeñó en "darnos de cenar", yo a un par de rebanadas finas de pan con un poco de queso de cabra, unas frutas y unos pastelillos no lo llamo cenar...de hecho el niño sólo tomó una manzana, que le quitó el apetito para cenar luego en casa, ni caso que le hizo a las amenazas de mi suegra "si no comes, no te dejo volver a venir" ... una manera muy pedagógica de animar a un niño a comer, desde luego. Nosotros por supuesto cenamos "otra vez". Por cierto...a mi marido le sentó mal el queso ;-)


1 comentario :

Madre desesperada dijo...

Que emoción que te despertaran con un beso y todos esos regalitos taaan tiernos.