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jueves, 20 de septiembre de 2018

Trabajar por la tarde...esa tortura

He vuelto al trabajo después de la semana de vacaciones estivales que me quedaba por disfrutar y la vuelta ha sido ya con el horario de invierno, o sea, jornada partida, de 9 a 14h y de 16 a 19.30h, no sé si estoy pof, si estoy cabradada...lo que sí sé es que cada vez llevo peor lo de ir corriendo a casa a comer y salir corriendo otra vez para calentar la silla mientras hago la digestión.

Tenemos un jefe prehistórico, defensor acérrimo del presentismo y de que estemos con el culo en la silla el mayor tiempo posible, no entiende que con una jornada así no rindes todas las horas, es imposible mantener la concentración, te dispersas y claro, como sabes que acabes o no tu tarea, te toca quedarte sí o sí...pues divagas, procastinas...en una palabra, pierdes el tiempo.

La excusa es poder atender a los clientes en un horario amplio, lo cual no es así, porque casi todos nuestros "clientes" son administraciones públicas, o sea, funcionarios que a las 3 hace rato que han fichado y que por la tarde ni se acuerdan en que trabajan (sin ánimo de ofender a ningún funcionario que trabaje, que alguno he conocido); otra excusa es la de poder reunirnos, lo cual, tampoco cuela, porque en verano el horario es de 8 a 15h y los viernes de invierno de 9 a 15h y no hay ningún problema con el desarrollo de las tareas que se hacen conotros compañeros.

Hemos intentado convencerlo por aquello del ahorro de energía y por tanto de dinero, pero claro...no todos pueden hacer teletrabajo por la tarde desde casa, con lo cual, las luces y la calefacción/AC, tendría que seguir encendido, con lo cual por ahí tampoco hemos conseguido nada.

Hace algunos años desde la Dirección se hizo la concesión de flexibilizar el horario de comida, es decir, puedes comer en una hora y sales a las 18.30h, pero no parece que haya visos de poder flexibilizar la hora de entrada, permitiendo entrar antes para salir antes, ni siquiera hacer más horas unos días para salir antes otros, y eso a pesar de que el año pasado implantaron un sistema de fichaje mediante huella digital, con lo cual pueden controlar las horas que estás en la oficina, aunque nos lo vendieron como que no se iba a utilizar para eso, sino que por ley estaban obligados a tener un control de presencia, pero claro, no les sale a cuenta, aquí nunca se han pagado las horas extras, son como las meigas, no existen, pero haberlas haylas.

Yo planteé directamente lo del teletrabajo a finales del año pasado...pero simplemente dejaron pasar el tiempo...silencio adminstrativo...y cuando tuve ocasión de hablar con la jefa de mi jefa, en este caso por otro motivo, la situación derivó en una bronca monumental, porque se me ocurrió mencionar que la falta de formación y certificación nos hacía perder puntos frente a nuestros competidores....como decía mi abuelo "llámaselo, que te lo llaman...".

Al menos conseguí que el día que le toca la vacuna de la alergia a mi niño, me quedo en casa por la tarde haciendo teletrabajo, así vigilo que esté tranquilo y relajado, le pongo hielo en el brazo y no se le hincha. 

Pero me sabe a poco, a muy poco, veo que se me escapa la infancia de mis hijos y me estoy perdiendo muchas cosas, cuando llego a casa, la mayor parte de los días ya no me queda energía para ayudar con los deberes, repasar las lecciones... y aún me queda preparar cena y comida para el día siguiente. Las semanas se me hacen eternas y me da la sensación que soy una mamá-ogro que siempre está enfadada y regañando.

Todo esto para decir que odio Septiembre, odio la vuelta al cole y sobre todo odio el cambio de hora... a partir de ese momento salgo cuando ya es de noche del trabajo, buaaaaaahh.

3 comentarios :

Marigem Saldelapuro dijo...

¡Hola!
Pues entendo que no te guste septiembre, es una pena que tu jefe no entienda que los tiempos cambian y hay que adaptarse. El teletrabajo es una opción muy buena en muchos casos, debería dar al menso la opción, y si sale mal siempre hay tiempo de volver a la oficina.
Besos y ánimo.

Dácil Muñoz dijo...

Madre mía!!! Son horarios terribles. Yo también lo he tenido. Te pegas la vida en el trabajo, excepto el finde, que acabas tan agotada que no estás para muchas fiestas. Desayunaba, me iba a trabajar, comía en el trabajo porque estaba lejos, volvía a casa, cenaba, veía un rato la tele y a la cama. Y eso que te hablo de antes de ser madre. Ojalá consigáis ganar la batalla del teletrabajo. O una jornada continua de 8 a 15 o algo así.

violetazul dijo...

Feliz año nuevo!!! Espero que hayan tenido buenos Reyes!
Te leo y entiendo tu enfado o tu tristeza... el horario partido es un horror, y un sinsentido.
Esos jefes que opinan que el presentismo que incluye el horario partido deberían tomar cursillos sobre productividad y motivación, o directamente jubilarse.
Espero que la vuelta a la normalidad después de las vacaciones de Navidad, sea más llevadera.. y piensa que ya poco a poco, el día va ganándole minutitos a la oscuridad y en nada tendremos aquí otra vez el verano.
Ánimo!!!!